10/12/09

Así fue el taller con Miguel Trillo

El taller con Miguel Trillo conmenzó con una frase: "Antes de que me conozcáis, quiero yo conoceros a vosotros". Y nos pasó una hoja para que escribiéramos algunos datos fundamentales: Nombre, edad, lugar de nacimiento, cámara que usamos y fotógrafos que nos gustan. A partir de ahí, Trillo nos llevó en un viaje que al principio parecía que daba demasiadas curvas pero que al final descubrías que el camino era más recto de lo que pensabas. Me explico.
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Lo primero fue leer en público nuestras hojas. Para colocarnos a todos en nuestro sitio. A continuación Trillo hizo un interesante recorrido histórico por la fotografía y sus límites. Autores y obras que muchos de nosotros no consideraríamos ni siquiera fotografía. Nos provocó y rompió con las fronteras que tradicionalmente le otorgamos a la foto. Nos habló de la lista de los artistas más cotizados del mundo, de por qué y cuales son los fotógrafos que aparecen en esa lista. Debatimos sobre galerías, éxito y dinero. Qué es lo que te hace estar ahí o no estarlo. Y, sobre todo, si eso significa algo. Curvas para acá y curvas para allá.
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Miguel nos hizo un recorrido por todo su trabajo. Nos mostró toda esa colección de tribus urbanas, de retratos de una generación, de identidades. Nos contó que él estuvo ahí, cuando la movida se gestaba, cuando España despertaba a la libertad, a la cultura, al sexo. Y nos cuenta que fue en ese momento en el que sucede lo más sorprendente: que cuando sobre los escenarios actuaba Almodóvar, Sex Pistols o The Clash, él decidió girar la cámara. Trillo decidió que los verdaderos protagonistas de todo aquello no eran los que estaban encima del escenario, que es donde todo el mundo miraba, sino debajo: el público. Comenzó entonces a retratar a todas las personas anónimas que hacían que esa movida madrileña se convirtiera en una realidad. Ahora nos dimos cuenta de que el taller nos conducía hacia un camino recto. Nada de curvas. Cuando todos miraban hacia un lado, él miró hacia otro. Y se empeñó en seguir haciéndolo.
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El domingo hizo un recorrido por sus últimos proyectos en Cuba y Asia. Y también nos habló de los proyectos fallidos. Y de cómo hay fotos y proyectos que no sirven pero que se convierten en el germen de otras fotos o proyectos. Y de fotógrafos espejo y fotógrafos ventana. Después de tomar una sopa de marisco, Miguel nos mostró su peculiar forma de plasmar las ideas físicamente. Nos enseñó su colección de fotos impresas en sellos de correos con las que habla de las distancias. Y sus fotos en postales. Y sus fotos en todo tipo de souvenirs. Nos hizo ver que para transmitir una idea podemos ir más allá de la foto en sí misma. El medio es una grandísima herramienta también.Trillo va más allá de los libros. Cualquier soporte es bueno para plasmar una foto y comunicar una idea: tarjetas telefónicas, cajas de puros... Una hora más tarde de la hora prevista, Miguel Trillo finalizó su taller tras hacer una breve exposición sobre la importancia de la edición en un libro. Tomamos unas cañas y nos fuimos a casa pensando que el tesón y la constancia al final dan sus frutos. Y Miguel Trillo es el mejor ejemplo.
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Texto y fotografías de Alberto Lizaralde

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